En
el marco opresivo de una casa de la que nadie puede salir, porque afuera la Ley
y el frío acechan se desarrolla esta novela. Goodis, maestro en la descripción
de la más despiadada violencia psicológica, sitúa su obra
en un clima arquetípico en el género, en un mundo en que la mayor
verdad es una media mentira, en el que el menor error puede ser mortal. "Como
en el caso de esos acróbatas que caminaban sobre una cuerda tendida entre
dos picos de los Alpes, con dos mil metros de vacío debajo de ellos".