En estos diálogos, rescatados
por el amor - como la palabra de los grandes maestros, retenida con
tembloroso asombro por los discípulos iniciados en la sabiduría
profunda- Murena y Vogelmann ofrecen lo mejor de sí. Verdaderos
diálogos, enhebrados al pie del micrófono, caldeados
por el choque de las opiniones, chisporroteantes, filosos como estiletes,
traslúcidos e insondables, se oye -allá en el fondo-
la dulce ironía de ambos. Leerlos, es un lujo del intelecto.