En El hombre rebelde Camus
toma como eje central de sus agudas meditaciones el "asesinato
organizado" y la rebelión.
De hecho es una historia completa del sentido de la rebelión
humana y social a través de la historia. Los razonamientos
no son expuestos de modo abstracto, sino condensados en hechos concretos
y en figuras que encarnan las viscicitudes del espíritu de
rebelión en todos sus aspectos, desde lo metafísico
a lo político. Se trata de páginas deslumbrantes, tanto
por la riqueza de ideas como por la belleza de expresión y
el predominio de un acento moral inseparable de Albert Camus.