Elie
Faure antes de hablar del mundo quiso conocerlo, andarlo, meditarlo. Viajero de
intrincadas zonas del espíritu, encontró pueblos y hombres a los
cuales quiso retratar; y no siendo pintor, como su amigo Velázquez, se
detuvo a señalar el destino de los genios, marcando la más grave
responsabilidad de la vida a los artistas. los temas de este libro son: Oriente
y Occidente. El alma negra o la virtud del ritmo. El alma islámica
o del erotismo a la abstracción. El alma hindú o divino
demasiado divino. El alma china o humano demasiado humano. El alma
japonesa o la mejor máscara. El alma americana o "condiciones"
de la vida futura.