Bastaría
una novela, por sí sola, para inmortalizar a un escritor y justificar toda
una vida literaria. Se comprende, pues, que El hombrecillo de los gansos
destaque en la producción de Jakob Wassermann hasta el punto de que casi
oscurece el resto de sus libros. Situada la acción a mediados del siglo
XIX, en la ciudad de las más hermosas fuentes públicas, la poética
Nuremberg, el estilo, los conflictos, los caracteres, todo responde a la mejor
tradición de la literatura centreuropea; todo posee una densidad admirable,
una poderosa fuerza de atracción y de sugestión. Retablo de personajes
antológicos, este libro pone de manifiesto los más ocultos rincones
del alma humana y apasiona infaliblemente al lector.