Estos "diarios mínimos"
son observaciones de costumbres, esbozos de una "ética"
aparentemente improvisada, ensayos desde ángulos inesperados,
parodias literarias y filosóficas, juegos miméticos,
etc. Nace de los que el autor define como su "actividad nocturna"
y en ellos, no sólo desahoga sus humores corrosivos ante las
cosas que condena, sino que parece inclusos querer destruir -renovando
la tradición del pastiche- aquellas en las que cree
y sobre las que ha trabajado en otros lugares con la máxima
seriedad. Estos artículos son, en definitiva, una muestra de
la agudeza, el sarcasmo y el inconformismo de Umberto Eco.