El mar ha ejercido una fuerte fascinación
sobre muchos escritores. Herman Melville, Ernest Hemingway y muchos
y tantos otros han sucumbido a la tentación de narrar lo ocurrido
dentro de la vastedad marina. La narración de Antonio Cimmino
no entra en lo épico. Abarca otro giro de la vida menos dramático
aunque el drama esté a veces presente en el mundo de esos hombres
sencillos y rudos, lejos del hogar, con el agridulce sabor de la nostalgia,
afrontando una dura tarea con las inclemencias del tiempo y las pasiones
y debilidades del ser humano.