Los
Cuentos de la Alhambra son una auténticas "mil y una noches"
españolas, nadie como Irving ha sabido captar "a vista de pájaro"
todas las emociones que se perciben desde lo alto de la fortaleza de la Alhambra.
Para su obra, consultó la espléndida biblioteca del duque de Gor,
la de la Universidad, que antaño había pertenecido a los jesuitas,
consultó a los eruditos locales y a los que residían entonces en
la Alhambra: soldados veteranos, mutilados de guerra, contrabandistas... mezcló
sabiamente la historia oral con la consulta de las fuentes.