Michael Berg tiene quince años.
Un día, regresando a casa del colegio, empieza a encontrarse
mal y una mujer acude en su ayuda. La mujer se llama Hanna y tiene
treinta y seis años. Unas semanas después, el muchacho,
agradecido, le lleva a su casa un ramo de flores. Éste será
el principio de una relación erótica en la que, antes
de amarse, ella siempre le pide a Michael que le lea en voz alta fragmentos
de Schiller, Goethe, Tolstói, Dickens... El ritual se repite
durante varios meses, hasta que un día Hanna desaparece sin
dejar rastro. Siete años después, Michael, estudiante
de Derecho, acude al juicio contra cinco mujeres acusadas de criminales
de guerra nazis y de ser las responsables de la muerte de varias personas
en el campo de concentración del que eran guardianas. Una de
las acusadas es Hanna. Y Michael se debate entre los gratos recuerdos
y la sed de justicia, trata de comprender qué llevó
a Hanna a cometer esas atrocidades, trata de descubrir quién
es en realidad la mujer a la que amó.